Una de las enfermedades neoplásicas que se presenta con mayor frecuencia en las mujeres es el cáncer de mama. El padecimiento es uno de los más diagnosticados tanto en México, como en el mundo. Es el tumor más frecuente en mujeres con 31,043 nuevos casos por año y 8,195 muertes en el país, es decir, es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que el cáncer de mama puede ser detectado y tratado a tiempo mediante programas de información, educación y asesoría con el objetivo de aumentar el conocimiento de las mujeres sobre los factores de riesgo y los signos y síntomas que requieren atención médica inmediata, así como tener un acceso oportuno a un tratamiento adecuado. 

“De esta manera, cuando una paciente es diagnosticada en etapa temprana su pronóstico de supervivencia será más alentador, y será más positivo al suministrarle el tratamiento correcto con una atención personalizada, aumentando las posibilidades de curación. Hoy, con los avances científicos para el tratamiento del cáncer de mama en etapa temprana se puede mejorar la supervivencia global y mantener la calidad de vida”, asintió la doctora Nuria Marcos, vicepresidenta asociada del área Médica para Lilly Latinoamérica.

La prevención es clave

La Secretaría de Salud recomienda que todas las mujeres, a partir de los 20 años, deben realizar la autoexploración de sus senos una vez al mes. Si ya se ha han cumplido 25 años o más, se debe acudir a realizar una exploración clínica de mamas por un médico calificado. Por otra parte, al cumplir los 40 años, se tendrá que efectuar una mastografía como parte de la prevención de cáncer de mama, al menos una vez por año.

Asimismo, existen factores protectores como lo es la lactancia materna. Diversos estudios han analizado la relación entre la lactancia y el riesgo de padecer cáncer de mama. En términos generales, amamantar puede reducir el riesgo de contraer este tipo de tumor. Un panel de expertos reveló que por cada 12 meses que una mujer amamanta a su bebé, el riesgo relativo de cáncer de mama disminuye 4.3%, y otro 7% por cada bebé amamantado. La lactancia materna reduciría la incidencia del cáncer de mama hasta en un 11%.

Por otra parte, se sabe que la edad es un factor de riesgo y en algunos entornos de altos recursos con poblaciones que tienen una esperanza de vida larga el riesgo podría darse en 1 de cada 8 mujeres. Por lo tanto, otro efecto protector para disminuir el riesgo de cáncer de mama es hacer ejercicio de manera regular. La actividad física reduce la posibilidad de vivir con este tipo de tumor entre 25% a 40%.

Disminuir la posibilidad de vivir con cáncer de mama, también permitirá evitar gastos catastróficos en los pacientes. En el “Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la situación financiera y los riesgos del Instituto Mexicano del Seguro Social 2022-2023”, el IMSS estima necesario fortalecer la identificación de casos en etapas tempranas, para aumentar la supervivencia y evitar altos costos de tratamiento ya que el gasto para tratar el cáncer de mama en etapa avanzada implica un costo promedio de 593 mil pesos, considerando 2 años de tratamiento.

“Los desafíos en materia de salud son complejos y, en lo que respecta a cáncer de mama pueden serlo aún más.  En Lilly, como empresa que crea medicamentos, nos comprometemos a estar a la altura de estos retos y a no rendirnos hasta alcanzar nuestro objetivo de ayudar a mejorar la vida de las personas que recientemente han sido diagnosticadas con esta enfermedad”, concluyó la doctora Nuria Marcos.

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