Para cualquier ser humano perder la memoria, los recuerdos, las acciones cotidianas debe ser abruman, terrorífico, desconcertante. Al llegar a la vejez vamos perdiendo capacidades físicas y mentales. Nuestro cuerpo cae en una vorágine de deterioro y nuestro cerebro sufre las consecuencias propias de la edad.

Un gran porcentaje de la población mundial sufre algún tipo de demencia (causada por daños a las células del cerebro, el daño interfiere con la capacidad de las células cerebrales de comunicarse entre ellas. Cuando las células del cerebro no pueden comunicarse de manera normal, el pensamiento, el comportamiento y los sentimientos se ven afectados.) La pérdida de memoria es uno de los síntomas más tempranos del Alzheimer, los cambios en el cerebro son permanentes y empeoran con el tiempo.

Este tipo de padecimientos es agotador tanto para la familia como para el que la vive. Los familiares se hartan, no entienden lo que sucede, se desesperan, muchas veces se tornan violentos y agresivos con el paciente por su poca o nula capacidad de comprensión, si, es agotador, eso lo entiendo, pero ¿el enfermo acaso no sufre? Seguramente no entiende esa realidad, esos brotes confusos, esos cambios graduales que su mente va proyectando, esa agonía en la que se sumerge y que no tiene cura, no hay salida, es progresivo, inevitable. 

El egoísmo en el ser humano con las personas en edad adulta es inaudito, si bien, ya vivió su vida ¿Se tiene que ser intolerante con ellos? ¿Tratarlos como un objeto? ¿Dejarlos en el abandono para realizar tu propia vida?. No lo sé, creo que debemos de pasar por esa situación para poder entenderla y tomar decisiones, pero ver plasmada esta realidad en teatro, viviendo junto al protagonista la pérdida progresiva de la identidad, la perdida de memoria, de la autonomía y el depender de otras personas del entorno familiar para poder realizar las cosas cotidianas es duro. 

El Padre es una puesta en escena del dramaturgo Francés Florian Zeller (fue estrenada en 2012 en el Théâtre Hébertot, en París y se realizó la película en 2020 con Anthony Hopkins y Olivia Colman) bajo la dirección Angélica Rogel, protagonizada por el maestro Luis de Tavira (majestuoso), Fernanda Castillo, Pedro de Tavira, Emma Dib, Ana Sofía Gatica y Alfredo Gatica, bajo la producción de Alejandro Gou, Guillermo Wierches y Oscar Uriel.

Aquí los personajes se desdoblan y confunden para introducirnos en la mente fragmentada del enfermo. Las idas y venidas de esa mente moribunda nos provocan emociones y sentimientos difíciles de ignorar. Me da miedo envejecer, perder mis recuerdos, quien soy y lo que represento. Se presentará hasta el 21 de enero de 2024 en el Teatro Fernando Soler. Agradezco la invitación y dejo redes sociales para mayor información. Es Imperdible.

*Fotos cortesía de la producción

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